Una chica cansada por los años y modas
se acercó y quiso hablar.
Tenía aliento a gin-tonic, en su boca pintada
que movía muy sensual
y se quedó…se quedó toda la noche.
Mientras ella hablaba mis amigos tomaban,
yo quería estar allá
pero no me dejaba, con sus ojos decía
que quería llegar a más
y dejó hundirme en su escote.
Cuando se hizo de día y yo desperezaba
ella aun estaba allí,
bebió café muy despacio, dijo:- no tengo dueño-
y después…desapareció.
Se fue…se fue sola como vino.
Nada me asegura encontrarla
pero igual vuelvo a ese bar.
Gusto a poco me quedó en los labios
y…yo nunca, nunca voy a aprender…
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